Date:junio 26, 2018

Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Droga

Estimados franciscanos, estos días, por ser programa de nuestra institución, recordamos que desde hace 31 años, en 1987, se decidió conmemorar cada 26 de junio el «Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas»; esto para reforzar la acción y la cooperación global con el fin de alcanzar una sociedad libre del consumo de drogas, y una formación desde los colegios que incentive a una Vida Sana.

La drogadicción, es una enfermedad que consiste en la adicción o dependencia a ciertas sustancias tóxicas para nuestro organismo, las cuales afectan en distintos grados a nuestro sistema nervioso central, al igual que a varias de funciones cerebrales del individuo.

Una persona drogadicta, suele perder el concepto de la recta moralidad, y tiende a hacer cosas que lo dañan en varios aspectos. En el caso del consumidor, le puede ocasionar:

  • Mortalidad
  • Lesiones físicas
  • Dependencia
  • Trastorno mental

Los daños que con su acción genera en la sociedad, suelen ser:

  • Lesiones a otras personas
  • Impacto negativo en la familia
  • Daño medio ambiental
  • Efecto catastrófico en la economía de los estados, entre otros.

 

Cuando hablamos de daño en el individuo, uno de los efectos es el deterioro y debilitamiento de la voluntad, lo que determina que el drogadicto literalmente se vuelve un esclavo, siendo capaz de “amar” a las drogas, incluso, “por encima de todas las cosas”.

 

Dice Russell Brand, que “La prioridad de cualquier adicto es la de anestesiar el dolor de vivir para facilitar el paso de los días con un poco de alivio comprado”. Entonces, de esta manera, se olvida que la sesión más importante de nuestra existencia es precisamente: la vida, y la vida sin dolor redentor, para el cristiano, simplemente no es vida (no existe) por tanto, la droga termina convirtiéndose en un placebo de la existencia (una falsedad que te conduce a nada).

El uso de drogas es realmente caro, especialmente porque te llega a quitar algo que jamás recuperarás: el tiempo, tiempo con los que verdaderamente te quieren. Las drogas no solamente tienen consecuencias negativas para quienes las usan, también se ven afectadas las personas que rodean al drogadicto, especialmente las de su entorno más cercano. Estimado estudiante franciscano, las drogas te alejan de tus verdaderos amigos, te segregan de una sana sociedad, y lo que de ellas a ti te puede lastimar, a tus padres suele destrozar.

 

Para concluir, parafraseo a Cuauhtémoc Sánchez cuando dice:

 

“Consumir drogas es como darle alojamiento a un asesino en nuestra casa. Aunque duerma, sabes que en la noche puede despertar…” y cuando menos lo esperes, entonces lo más seguro es que te vaya a matar.

 

Por tanto ¡querido hijo mío! Recuerda siempre que no se necesitan drogas para sentirse como un héroe, se necesita saberte un poco héroe para no caer en las drogas.

¡Muchas gracias…!

 

Prof. Antonio Gonzales.